07/02/2010
BSO: Dedicada en homenaje a mi alter ego, el Deadman, que lo ha pasado mal y que me ha cedido su puesto como cronista. ((Por cierto, basta de impostores. Sólo hay un Hombre que No Puede Morir y es él, de modo que aquellos que envíen sus crónicas a esta página no deberían enfurecerle intentando apropiarse de su nick… otherwise, they will rest… in peaceeeeeeee))
http://www.goear.com/listen/f041686/undertaker-intro-wwe
«No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y se os perdonará» (Lucas, 6:37).
El sábado por la tarde, en Txikiteros Distrito Federal, un equipo de fútbol-sala reinventó el Evangelio según San Lucas (¿Grijander?). Decían llamarse Goiztiri, y tal parecía antes del arranque del partido. Vestían de blanco y sus jugadores se parecían físicamente a esos que lideraron el campeonato durante toda la primera vuelta. Pero ese Goiztiri nunca llegó a presentarse de verdad en Barakaldo, lo que confirma nuestra sospecha: los que acudieron a jugar no eran más que unos clones desnaturalizados, simples y vulgares subproductos de la Unión Soviética afectados por la radioactividad tras la nube tóxica que se originó en Chernobyl en 1986 y que se extendió por varias regiones de Europa.
Cuando el partido (porque sí, hubo un partido) se puso en marcha, pronto quedó comprobado que la pesadilla del poderoso era real. Y el débil se lo creyó. Como el ‘Goiztiri’ (entrecomillado) comenzó a acumular despropósitos, la idea inicial de la goleada pronto se tornó en una pesadilla. El antiguo líder lo pasó mal en la primera parte, bordeó el ridículo, la vergüenza y el oprobio y llevó la alegría a los voluntariosos Txikiteros, que tuvieron al menos una virtud más que sus rivales, pues ellos sí supieron sobreponerse a sus carencias.
En la segunda parte el ‘Goiztiri’ arregló un poco el desaguisado, pero reincidió en errores flagrantes del pasado, como en el 3-4, cuando dejaron solo al portero en un dos contra uno. El colista sabe de sus limitaciones, pero nunca dejó de luchar contra ellas. El ‘Goiztiri’, en cambio, bastante tuvo con luchar contra sí mismo y contra Juan Cuesta, presidente de ésta nuestra comunidad. Los que representaban (nunca llegaremos a saber si eran los auténticos) al Goiztiri terminaron ganando (sólo faltaba), pero el vestuario era un mar de dudas existenciales, dándose el caso, quizá único en la historia, de que el entrenador ponga su cargo… ¡a disposición de la plantilla! Aunque bien mirado, también fue el único gesto digno de una tarde ominosa, maldita, y que debe ser borrada de la historia. Una mancha en el expediente que debe ser lavada con sangre, sudor, lágrimas o lo que sea. Todos los asistentes al partido debemos hacer examen de conciencia. Inmediato.
MVP: Los porteros, es decir, los únicos que no tenían que jugar al fútbol-sala, sino cumplir con un cometido mucho más básico y rudimentario. |